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martes, 22 de enero de 2019

La verdad oculta en los huesos: las misteriosas reliquias de María Magdalena

Magdalena penitente’, (1598-1602), óleo de Domenico Tintoretto.

María Magdalena es uno de los personajes más fascinantes de la época de Jesús. Aunque cada año hay más y más gente que la idolatra como si de una superheroína se tratara, la historia de su vida ha sido malinterpretada durante siglos. Pero recientes descubrimientos sobre ella están ayudando a situarla en el lugar de la historia que le corresponde. Sus reliquias se encuentran en diferentes lugares del mundo, y constituyen uno de los vínculos principales entre esta misteriosa mujer y sus actuales seguidores.

El papel que desempeñó María Magdalena en la vida de Jesús aún no está claro, aunque parece que sin duda fue para él una compañera importante. Pese a que no sabemos mucho sobre su vida, incluso la Biblia confirma el estrecho vínculo que existía entre la Magdalena y Jesús, mucho más fuerte que el que mantenía el Maestro con el resto de sus discípulos. Este hecho queda perfectamente reflejado en el pasaje en el que María Magdalena le reconoce tras su resurrección. Citamos el Evangelio de Juan (20,17): “Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»”

 
‘Jesucristo se aparece a María Magdalena.’ (1835) Óleo de Alexander Andreyevich Ivanov. (Public Domain)
El evangelio de Juan, que oficialmente se cree escrito por María Magdalena, arroja algo de luz sobre la historia de su vida, pero debido a la ausencia de otras fuentes los vestigios más importantes que nos ha legado la Magdalena son sus reliquias, ocultas en las cámaras de diferentes iglesias.

Existen al menos tres relatos diferentes que explican cómo murió María Magdalena. Uno de ellos sugiere que vivió y murió en Tierra Santa. En otro se cuenta que tras la muerte de Jesús viajó a Éfeso con San Juan y María, madre de Jesús. De hecho en Éfeso se encontraban unas posibles reliquias de María Magdalena, trasladadas posteriormente a Constantinopla (hoy Estambul). Según la última versión, escapó de Tierra Santa por mar llegando a lo que hoy es el sur de Francia, donde vivió con su hija hasta su muerte.




La calavera de María Magdalena

La más asombrosa de las reliquias de María Magdalena es su calavera, que podemos encontrar en el sur de Francia, en la población de St. Maximin-la-Sainte-Baume. Su culto en Francia está conectado con la leyenda del Santo Grial y con la historia de su huida de Tierra Santa.

La cuestión de la calavera de María Magdalena resulta muy difícil de explicar, ya que la reliquia paree tener su origen en Francia – al menos, lleva allí desde que se inició la construcción de la imponente iglesia gótica que la alberga, en 1295. Por aquel entonces la región se encontraba bajo el dominio de Carlos II de Anjou, rey de Nápoles, Conde de Provenza y sobrino de San Luis (rey de Francia).

Según la leyenda que se cuenta en la población en la que la basílica fue construida, María Magdalena fue enterrada por su amigo Maximino, primer obispo de Aix. Siglos más tarde, la tumba fue abierta el 10 de diciembre de 1279. Los que abrieron la tumba encontraron en el interior del ataúd polvo y una tablilla de madera recubierta de cera con una inscripción que rezaba: “Aquí yacen los restos de María Magdalena.” Durante la apertura de la tumba en 1279, los presentes en la exhumación fueron testigos del maravilloso olor a perfume que desprendía el ataúd abierto.

La Basílica de María Magdalena en St. Maximin-la-Sainte-Baume, cuya construcción se inició en 1295.
Los huesos de su mandíbula fueron exhumados anteriormente, antes de la invasión sarracena del año 710, y enviados a Roma. Sin embargo, en 1279 el papa Bonifacio VIII decidió devolver la mandíbula a Francia, y el 6 de abril de 1296 se unió de nuevo oficialmente a la calavera de María Magdalena.

Durante la Revolución Francesa la calavera de María Magdalena fue retirada de la iglesia, aunque más tarde fue donada al arzobispo y guardada en un relicario de oro. Curiosamente la reliquia está ataviada con una peluca roja. Se encuentra custodiada simbólicamente por las esculturas de cuatro ángeles de oro, presumiblemente añadidos en 1860, ya que en su dorso aparecen grabados los números romanos “MDCCCLX”.




La calavera de María Magdalena.

¿La mano de la esposa de Jesús?

Otra famosa reliquia de María Magdalena es su mano, que se encuentra en el Monasterio de Simonopetra del monte Athos (Grecia). Es la mano izquierda de una mujer, una mano portadora de mirra que según la tradición perteneció a María Magdalena. De ella se cree que es incorruptible y muy milagrosa. También se cuenta de esta reliquia que desprende un agradable aroma, exactamente igual que en el relato de la apertura de la tumba francesa de María Magdalena.

Se conocen numerosas historias en relación con los milagros obrados supuestamente por esta preciada reliquia. Se cree por ejemplo que la mano de la Magdalena protege a los campos y cultivos de los agricultores, y que se encarga de eliminar continuamente a los gusanos que devoran las plantas.

La cosa no queda ahí: también se cree de esta reliquia que cuando se produjo un gran incendio en el año 1945 en un bosque cercano al monasterio, María Magdalena ayudó a traer agua suficiente para apagar el fuego y salvar al bosque y al monasterio. De forma parecida a la reliquia francesa, la mano izquierda de la Magdalena se encuentra protegida en el interior de un estuche decorado, y es venerada por miles de peregrinos todos los años.

La mano izquierda de María Magdalena.

Leyendas de una mujer olvidada

María Magdalena tuvo un enorme impacto en el cristianismo, y puede que incluso fuera la pareja sentimental de Jesús. En la actualidad se ha convertido en una especie de icono del poder femenino en la época bíblica. Los lugares en los que se encuentran las reliquias constituyen aún a día de hoy un importante destino para numerosos peregrinos.

En nuestros días resulta casi imposible confirmar el origen de los huesos de estas reliquias. Las iglesias en las que se encuentran no han dado permiso para que se comparen a fin de comprobar si pertenecieron a la misma mujer. De todos modos, independientemente de dónde fuera enterrada o de a quién pertenecieran realmente los huesos considerados desde hace siglos las reliquias de Santa María Magdalena, sin duda continúan siendo en la actualidad un precioso tesoro para los creyentes cristianos.

‘Magdalena penitente’, óleo de El Greco.

Fuente: www.ancient-origins.es

Una tumba vacía en un lugar lleno de fe: ¿dónde fue enterrada la Virgen María?

 Icono de “Nuestra Señora, Madre de la Gracia”, Trsat, Croacia (probablemente siglo XII)

La Virgen María es una de las mujeres más famosas del mundo antiguo. Las enseñanzas de su Hijo superaron en importancia a la historia de su vida, pero su biografía constituye una de las leyendas más grandiosas sobre el amor de una madre. En nuestros días, resulta muy difícil encontrar piezas arqueológicas que hayan podido tener relación con la Madre Virgen, pero existe un lugar que según la tradición siempre ha estado vinculado a ella.

Hay una tumba al pie del Monte de los Olivos, en el Valle de Cedrón de la ciudad de Jerusalén, en la que cuenta la tradición que fue enterrada María. Existen por lo menos dos versiones de la historia de su vida en relación con esta tumba: una procede de la propia Biblia, y la segunda del antiguo libro judío Toledot Yeshu . Aunque se observan algunas diferencias entre estos dos textos, ambos afirman que María (o Miriam) era la madre de Yeshua, más conocido como Jesucristo.

¿Realidad o ficción?

Según las leyendas, María murió por causas naturales. Como está escrito en la Dormición de la Theotokos, falleció de igual forma que si se hubiera quedado dormida. Se desconoce qué edad tenía cuando murió. Sin embargo, según algunos textos, su cuerpo fue resucitado, y al igual que su Hijo, al tercer día subió a los Cielos en cuerpo y alma. Según se dice, se descubrió que su tumba estaba vacía tres días después de su funeral.

Icono de la Dormición de la Theotokos (Virgen María), Iglesia de la Dormición (Tumba de María), Jerusalén. 
La Enciclopedia Católica asegura que los textos más antiguos que hablan de María sugieren que su vida acabó en Jerusalén:

¨Las obras apócrifas de los siglos II d. C. al IV d. C. son todas favorables a la tradición de Jerusalén. Según los Actos de San Juan, escritos seguramente por Prócoro entre los años 160 d. C. y 170 d. C., aunque atribuidos tradicionalmente a Lucio Carino, el Evangelista viajó a Éfeso acompañado únicamente por Prócoro y a una edad muy avanzada, es decir, después de la muerte de María. (...) Las dos cartas B. Inatii missa S. Joanni, escritas hacia el año 370 d. C., demuestran que la Virgen Bendita pasó el resto de sus días en Jerusalén. Por otro lado, la carta de Dionisio Areopagita al obispo Tito (363 d. C.), el Liber Joannis de Dormitione Mariae (entre los siglos III d. C. y IV d. C. ), y el tratado De transitu B. M. Virginis (siglo IV d. C.) sitúan su tumba en Getsemaní (...). Nunca ha existido ninguna tradición que vincule la muerte y el enterramiento de María con la ciudad de Éfeso.¨

Muchos aún dudan que esta tumba realmente perteneciera a la Virgen María. En el siglo V d. C., Cirilo de Escitópolis escribe en Euthymiaca Historia que el emperador Marciano y su esposa Pulqueria solicitaron el envío de las reliquias (los restos) de la Virgen María. El Patriarca de Jerusalén, Juvenal, contestó que no quedaba reliquia alguna, y que el cuerpo de María dejó la tumba tres días después de su funeral.

Altar en la Tumba de la Virgen María, Jerusalén.
La tumba de María

Desde los principios del cristianismo, la supuesta tumba de María ha sido considerada un lugar sagrado. Fue excavada en el año 1972 por Bellarmino Bagatti, arqueólogo y fraile franciscano. Bagatti creía que se trataba de un antiguo cementerio datado en el siglo I d. C., y que podía albergar varios enterramientos de importantes personajes bíblicos.

El equipo de investigadores exploró las tres cámaras funerarias, por lo que Bagatti dedujo que la tumba debía ser la que fuentes cristianas mencionan como la famosa tumba de María. En el siglo V d. C., había una pequeña iglesia cerca de la tumba, pero fue destruida en el año 614 por los persas.

A pesar de todo, continuó siendo considerada un lugar sagrado durante la dominación musulmana. Los musulmanes creían que era el lugar en el que se encontraba enterrada la madre del profeta Isa (Jesús). En el año 1130, cuando los cruzados llegaron a Jerusalén, reconstruyeron la iglesia y la cedieron a la Orden Benedictina.

Iglesia de Jerusalén en la que se encuentra la Tumba de María.
La iglesia fue construida en estilo gótico antiguo, y podría ser uno de los más bellos monasterios de Jerusalén si no hubiera sido destruida por Saladino en el año 1187. Sin embargo, su cripta se conservó intacta. Fue reconstruida de nuevo en la segunda mitad del siglo XIV, convirtiéndose en un monasterio de monjes franciscanos. En 1757, los franciscanos fueron despojados de la propiedad del templo. La iglesia se mantuvo igualmente a salvo durante las batallas que libraron los otomanos en Jerusalén.

En nuestros días, esta iglesia alberga asimismo las capillas de San José, Joaquín y Ana (los padres de la Virgen María) y la tumba de la reina Melisenda de Jerusalén. La cripta sigue siendo a día de hoy un misterio, ya que no existe evidencia física alguna que pueda confirmar la leyenda que ha perdurado desde tiempos muy antiguos. Sin embargo, continúa siendo posible que su cámara funeraria hubiese albergado los restos de la Virgen María durante tres días.

Sarcófago de la Virgen María, Iglesia del Sepulcro de María, Monte de los Olivos, Jerusalén.
Por otro lado, la datación de estas cámaras funerarias es muy dudosa. Resulta difícil identificar el período al que pertenece la estructura original de la tumba, ya que todas las tumbas de la época bíblica son muy similares. La cultura funeraria de la región estaba muy bien planificada, pero era más bien ascética. En este caso, todo lo que los investigadores pueden hacer es preguntarse qué hay de cierto en la leyenda que ha sobrevivido a lo largo de los últimos 2.000 años.

En busca de la tumba de María

Los restos de María, madre de Jesús, continúan siendo a día de hoy un icono de la historia antigua: una de las mujeres más famosas del mundo en su época, y la mujer más importante del cristianismo. No resulta sorprendente por tanto que su supuesta tumba continúe siendo en la actualidad de enorme interés turístico.

Pero la tumba de Jerusalén que muchos dan por hecho que constituye la localización real del enterramiento de María no es la única posible tumba de la Madre de Dios. Otra ubicación que se ha sugerido para la tumba de María se encuentra en Turkmenistán, en un lugar llamado originalmente ‘Mari’. Los habitantes de esta zona creen que Jesús, María y otros personajes de su entorno viajaron a la India. Sin embargo, cuentan también que María habría muerto en lo que hoy es el territorio de Turkmenistán. Hay también una tumba de Jesús localizada en la India. Pero esa es otra historia…


Fuente: www.ancient-origins.es

La verdad sobre el mito de Jesucristo 2ª parte: El hombre verde y la leyenda de Jesús

Relieve del Hombre Verde, Museo del Louvre

Así pues, ¿cómo acabó la tan conocida leyenda del Hombre Verde convirtiéndose finalmente en la leyenda de Jesús? Empecemos repasando el mito del antiguo Hombre Verde y sigamos adelante en el tiempo hasta la época del Hijo de Dios cristiano.


El Hijo de Dios hindú

Cuando el conquistador macedonio Alejandro Magno llegó a la India, observó una gran cantidad de rituales en los que se veneraba la efigie de un Hijo Divino que le recordaba a su amado Dionisos. Esta semejanza resultaba tan evidente que Alejandro y sus hombres se sintieron finalmente en la obligación de exclamar: “Conocemos a vuestro Hijo Divino, también es el nuestro. Nosotros le llamamos Dionisos.”

La figura central de esta vasija decorada representa a Dionisos empuñando un Tirso.
De hecho, resultaba tan parecido el Hijo Divino hindú a Dionisos que surgió la leyenda de que el Hijo de Dios griego habría nacido en la India o pasado gran parte de sus primeros años siendo criado allí antes de viajar hasta Grecia. Además, se descubrió una ciudad llamada Nisa en la India, el mismo nombre de la ciudad en la que nació Dionisos en Occidente según la tradición, con lo que los ‘Hijos Divinos’ de griegos e hindúes se convirtieron en sinónimos. El nombre Dionisos significa “el Dios de Nisa.”

Al igual que su equivalente griego, el siempre joven y afeminado Dionisos, el Hijo Divino de los hindúes era a menudo representado por la figura de un prepúber: Murugan, que significa “el bello.”

Sanat Kumara
Entre sus otros nombres están los de Sanat Kumara y Kartikeya, título que significa “Hijo de las Pléyades.” Tanto el dios griego Dionisos como el hindú Kartikeya estaban íntimamente relacionados con las “Siete Hermanas” (las Pléyades), que siendo ellos niños se manifestaron físicamente como sus niñeras. Y al igual que Dionisos, Kartikeya/Murugan habría nacido de la Madre Tierra, la Shakti hindú, nombre que significa “Energía”, al aparearse ésta con el invisible Padre Celestial, Shiva.

Dionisos crucificado con las siete estrellas de las Pléyades brillando en el firmamento. 
Tanto Dionisos como Murugan se convirtieron en soberanos de la Tierra, pero también fueron famosos como grandes guerreros que combatían empuñando diferentes versiones de su arma favorita: la lanza. Dionisos portaba el Tirso, y Murugan se enfrentaba a sus enemigos en el campo de batalla utilizando su lanza “Vel”. Tanto Dionisos como Murugan se convirtieron finalmente en comandantes de grandes ejércitos de nobles soldados, que luchaban por Zeus o por Shiva, el Padre Celestial.

Joven Dionisos empuñando el Tirso.

Murugan con la lanza Vel.
La herencia solar de Mitra

En la misma época en la que Alejandro y sus hombres se daban cuenta de las similitudes existentes entre Kartikeya y Dionisos, otro equivalente de estos dos Hijos Divinos era venerado tanto en la India como poco tiempo después en Persia. Se trataba de Mitra, el Hijo de Dios. El nombre de Mitra sugiere etimológicamente amistad, contratos, mediación y equilibrio.

El dios solar Mitra.
Mitra guarda relación con el equilibrio que nace de la unión de la polaridad universal masculino-femenino. Como Kartikeya y Dionisos, Mitra era el resultado de la polaridad universal. Su madre era la Tierra, y su Padre Solar Celestial era conocido por el nombre de Ahura Mazda. Tanto Murugan como Mitra mostraban de forma explícita su ascendencia solar por medio de sus característicos estandartes solares, así como teniendo entre sus animales más sagrados al colorido gallo. Reconocido en todo el mundo como el animal solar por excelencia, el gallo canta todas los días para garantizar el nacimiento del sol cada mañana.

Mitra (izquierda) en un relieve de investidura del siglo IV d. C., Taq-e Bostan, Irán Occidental.
Mitra fue finalmente adoptado por los persas convirtiéndose en Mithras, el adorado monarca-guerrero-general de las legiones romanas. Mitra o Mithras se identificaba con el espíritu encarnado por los muchos emperadores romanos que ocupaban el trono del mundo y se proclamaban reyes universales. Por otro de sus nombres Mithras era el Sol Invictus , un epíteto sinónimo de Padre Solar Celestial. A fin de honrar a su adorado Mithras, el emperador Carlomagno eligió el domingo, día del sol, como el día sagrado de la semana por excelencia.

Jesús, encarnación del Hombre Verde

Ahora es el momento de abordar la leyenda de Jesús, de quien creen los cristianos que es el Hijo de Dios y que sigue siendo a día de hoy una de las últimas versiones del antiguo Hombre Verde. Su ascenso a la fama dio comienzo en la cumbre de la popularidad de Mithras, cuando un futuro soldado romano de nombre Saulo nació en Tarso de Cilicia, el gran bastión de la fe mitraica en Oriente Medio. Desde una edad muy temprana, Saulo o Pablo fue adoctrinado en los misterios de Mithras por los soldados romanos, a quienes servía a diario tejiendo sus tiendas. Mientras se criaba en Tarso, Pablo aprendió de estos soldados que Mithras había nacido en un pesebre de una madre virgen un 25 de diciembre, rodeado de pastores. Aprendió que Mithras era Uno con Ahura Mazda, su Padre Celestial, y que se había encarnado en la Tierra para realizar la tarea de su Padre. Y también se le instruyó en que tras una batalla prolongada con Ahrimán, el Maligno, Mithras reunió a doce discípulos para una Última Cena, en el transcurso de la cual todos los presentes consumieron una comunión de pan y vino, alimentos que simbolizaban respectivamente el cuerpo y la sangre del dios. Mithras murió poco después de esta cena, pero resucitó de entre los muertos tres días más tarde. A continuación, mientras se preparaba para su Ascensión a los Cielos, Mithras profetizó su retorno en el Fin de los Tiempos para librar su última batalla contra Ahrimán.

Cuando Pablo tuvo edad suficiente fue enviado a Jerusalén con otros soldados romanos para hacer guardia en algunos de los templos judíos de la ciudad. Según el historiador del cristianismo primitivo Epifanio, Pablo no era judío cuando llegó a Jerusalén, pero se convirtió a la fe judía tras enamorarse de la hija de un sacerdote judío y pretender su mano para casarse con ella. Al ser rechazada su proposición, Pablo descargó su furia en numerosos judíos, incluidos los Ebionitas, “Los Pobres,” una secta judía que defendía la figura de un hombre santo fallecido recientemente de nombre Jeshua ben Josef. Cuando Pablo tuvo conocimiento de toda su leyenda, muy pronto empezó a relacionar a Jeshua con el Hijo de Dios persa. Sus sospechas sobre el vínculo especial que unía a ambos personajes fue haciéndose cada vez más fuerte a medida que recordaba una profecía persa: que Mithras volvería a la Tierra en el Fin de los Tiempos para librar su última batalla contra Ahrimán. Según los sacerdotes del Templo de Jerusalén, el mundo se encontraba al final de la Era de Aries y el Fin de los Tiempos había llegado realmente, lo que encajaba perfectamente con el hecho de que Mithras se hubiese encarnado en esa época como Jeshua.

No obstante, la prueba más convincente a la hora de influir en el pensamiento de Pablo aún estaba por llegar. Ocurrió en el transcurso de su viaje a Damasco, cuando siendo aún soldado romano fue deslumbrado por una luz cegadora y arrojado de su caballo. Como ferviente devoto de Mithras, Pablo habría interpretado instantáneamente esta intensa luz como una manifestación de su adorado dios solar. Y poco después, cuando una voz brotó de la luz diciendo ser Jeshua y suplicándole que dejara de perseguir a sus seguidores, Pablo habría sabido con certeza que Mithras sin duda era sinónimo de Jeshua.

Detalle, ‘La conversión de San Pablo’. Pablo y sus compañeros son arrojados al suelo por una luz cegadora.
Cuando Pablo se retiró del ejército romano, muy poco después viajó por todo Oriente Medio para comunicar a los gentiles su descubrimiento: que el salvador del mundo había llegado y había resucitado. Y en el transcurso de sus viajes creó la nueva religión que sería conocida como “cristianismo”. En esta nueva fe, Mithras acababa por ser completamente asimilado por la figura de Jesús, que a partir de entonces adoptaría la historia de la vida, los títulos y las características adscritos originalmente al antiguo dios solar de los persas. Entre estos títulos se encontraban los de “el que es Uno con el Padre” y “Único Hijo de Dios.”

Gracias a San Pablo y a su mito de Cristo, el antiguo Hombre Verde se vistió con nuevas galas. Bajo la forma de Jesús, el antiguo Hombre Verde podía ahora recuperar su hegemonía como una de las figuras religiosas más veneradas que ha habido jamás en todo el mundo.


Fuente: www.ancient-origins.es

La verdad sobre el mito de Jesucristo 1ª parte: los antiguos orígenes de una leyenda

 Hombre Verde pintado sobre un techo


¿Cuál es el origen de la leyenda de Cristo, el hijo de Dios nacido de una virgen un 25 de diciembre? Estoy seguro de que están ustedes familiarizados con su historia, según la cual nació en un pesebre rodeado de pastores y a continuación creció para ser Uno con su Padre en los Cielos. Y sin lugar a dudas podrán traer a la memoria la secuencia de acontecimientos que se produjo cuando este Cristo, Hijo de Dios reunió a sus principales discípulos antes de soportar ser torturado hasta la muerte y resucitar tres días más tarde. Finalmente, tenemos la escena hacia el final de su tiempo en la Tierra, en la que profetiza su retorno y a continuación asciende a los Cielos.

Ahora la pregunta que les hago es la siguiente: ¿Quién entre ustedes está en este momento murmurando entre dientes “Sólo puede ser la leyenda cristiana de Jesucristo”? Bien, para el resto, me permito informarles de que muchos años antes del nacimiento de Jesús, una leyenda idéntica a la suya fue la historia comúnmente aceptada de la vida del Hijo de Dios persa, Mitra. Y antes que Mitra, una leyenda muy similar ya había sido adscrita a muchos otros Hijos de Dios de todo el mundo, entre ellos el dios griego Dionisos, el egipcio Osiris, el sumerio Dumuzi y el hindú Murugan. De hecho, si seguimos remontándonos en el tiempo muchos miles de años atrás, descubriremos que esta leyenda universal surgió en realidad con el Hombre Verde, hijo divino de una diosa virgen que nació, murió y finalmente resucitó, en un ciclo cuya secuencia se repite todos los años.

De este modo, ¿cómo fue posible que esta leyenda tan común acabara finalmente siendo ‘escogida’ para convertirse en la leyenda de Jesús? Empecemos en el momento en el que aún era el mito del antiguo Hombre Verde, y sigamos adelante hasta la época del Hijo de Dios cristiano. 

El antiguo Hombre Verde

En la época neolítica, en la que según dicen algunos “Dios era una Mujer,” la Diosa y su Hijo, el Hombre Verde, eran venerados por gentes de todo el mundo para renovar anualmente la abundancia material de los frutos de la Tierra. Surgió una leyenda universal acerca de ellos, dando comienzo la fecundación anual de la “virgen” Diosa Tierra por parte del Sol, el “Padre del Cielo,” con el consecuente nacimiento de su Hijo, el Hombre Verde. Este importante acontecimiento tenía lugar anualmente en torno al solsticio de invierno, cuando el espíritu del Hombre Verde, que llevaba un tiempo adormecido bajo tierra en el inframundo, era traído de nuevo a la vida. Pero aunque su espíritu durmiente había sido ya animado, el Hombre Verde aún no había despertado por completo. Esto no ocurría hasta algunos días más tarde, el 25 de diciembre, cuando el Sol o Espíritu Solar invertía definitivamente su camino descendente y empezaba a dar pasos de manera ostensible en dirección norte.

Éste era un importante ritual del tipo “como es arriba, es abajo.” Se creía que el Espíritu Solar renovado y revitalizado en las alturas celestiales había despertado de nuevo y revitalizado el espíritu de su hijo, que habitaba más abajo, en el interior de la Tierra. Y ahora, el futuro Hombre Verde podía comenzar su período anual de gestación en el útero de su madre, la Tierra virginal, antes de recibir un nuevo y resucitado cuerpo con la llegada de la primavera.

Escultura del Hombre Verde en un festival pagano.
La leyenda de la Diosa y el Hombre Verde salta entonces al equinoccio vernal o de primavera, cuando el Hombre Verde está finalmente listo para emerger del útero de su madre. Este es el momento del año en el que la luz “masculina” es equivalente a la oscuridad “femenina”, y su polaridad masculino/femenino se unifican plenamente para producir una renovada inyección de energía vital que cubre y fertiliza la tierra. El cuerpo fetal del Hombre Verde está ahora listo para nacer del útero de la Madre Tierra bajo la forma de nuevos y tiernos brotes primaverales. Muy pronto, su resurrección anual será plena. Esto ocurrirá alrededor del mismo día que nuestra Pascua, una festividad religiosa moderna asociada con la resurrección mucho más reciente de otro Hijo de una virgen.

La leyenda del Hombre Verde recorre entonces los cálidos meses de verano, en los que el Hijo madura rápidamente al igual que crece y madura la vegetación en la naturaleza. Madura de hecho tan rápido, que el Hombre Verde no sólo se hace Uno con su Padre Celestial, sino que consigue aparearse e inseminar a su propia madre. Esta cohabitación produce un segundo influjo de fructífera energía vital sobre la Tierra, que se manifiesta como una segunda proliferación vegetal y acompaña a la cosecha. En último término, este hecho acaba acelerando el final del Hombre Verde, que poco después acaba muriendo con la decadencia de la vegetación y la caída de las hojas que se producen en otoño. ¿La causa de su muerte? Los sacerdotes que interpretaron su leyenda milenios más tarde aseguraban que moría por los pecados de la humanidad. Se creía en el pasado que a causa del pecado original no sólo la humanidad perdió su propio derecho de alcanzar la vida eterna, sino también el de toda la vida sobre la Tierra. 

En las postrimerías de la era neolítica, cuando surgieron las civilizaciones para sustituir a otras culturas puramente agrícolas, la antigua leyenda de la Diosa y el Hombre Verde se extendió y adoptó tintes religiosos. Se convirtió de este modo en un mito oficial que era recitado anualmente y escenificado de forma dramática en templos y escuelas mistéricas de las nuevas e incipientes ciudades, naciones e imperios. Una de las características de esta línea de evolución del mito fue que el Hombre Verde adoptaba ahora el papel adicional de Rey del Mundo, gobernando a éste bajo la autoridad de su madre, la Tierra. Y en algunas versiones de la leyenda se decía que el Hijo encontraba la muerte al llegar el otoño a manos de su hermano sin escrúpulos, o de un dios oscuro y maligno.

Ishtar y Tammuz

En las ciudades de la antigua Mesopotamia, la leyenda neolítica se transformó en la historia de diosas como Inanna o Ishtar, que cada año daban a luz al Hijo, el Hombre Verde, futuro rey bajo el nombre de Dumuzi o Tammuz. Se decía entonces que Dumuzi/Tammuz crecía para aparearse con su propia madre, al tiempo que gobernaba la Tierra para ella. A fin de reflejar esta antigua leyenda en su cultura, los habitantes del Creciente Fértil coronaban a aquellos individuos de sus ciudades-estado reconocidos como encarnación de Dumuzi/Tammuz y siervos reales de la Diosa Inanna/Ishtar.

Grabado desenterrado en la sala principal del palacio de Arad. Representa dos imágenes casi idénticas de un hombre con la cabeza en forma de gavilla o rama, uno de ellos de pie y el otro tumbado en el suelo. La escena podría representar al dios de la fertilidad Tammuz o a una deidad similar, que moriría en otoño para resucitar en primavera. Museo de Israel
Esto también se cumplía en Egipto, donde los poderosos faraones eran considerados encarnaciones de Horus, el hijo de la diosa Isis, y gobernaban bajo la autoridad de ésta. Pero en la tierra de Kemet, aunque el espíritu del faraón que ocupaba el trono era Horus, su cuerpo físico estaba formado por Seth, el dios que regía la cristalización de la energía en carne física. Juntos, Horus y Seth eran los “gemelos” divinos que formaban el cuerpo físico y el espíritu del faraón, convirtiendo de este modo a los monarcas egipcios en representantes del primer y más grande rey, Osiris, el Hombre Verde.

Osiris, el dios egipcio equivalente al antiguo Hombre Verde del Neolítico.
Como el antiguo Hombre Verde, también Osiris moría y resucitaba anualmente de forma acorde con la vida y la muerte de la vegetación de la naturaleza. La ceremonia anual de la resurrección de Osiris tenía lugar en la época del año en que se producía la crecida del Nilo, cuando los primeros y tiernos brotes verdes de la naturaleza asomaban tímidamente sus frágiles cabezas sobre la superficie de la Tierra.

Sémele y Dionisos

En una de las versiones del popular mito egipcio de Osiris, el dios era asesinado por su celoso y maléfico hermano Seth cada año al llegar el otoño. Este acontecimiento se veía reflejado en la leyenda del equivalente griego de Osiris, el Hombre Verde Dionisos, a quien daban muerte cada año sus parientes los maléficos Titanes, pero que resucitaba más tarde. De forma parecida a como ocurría con el Hombre Verde Osiris, la madre de Dionisos era una diosa de la Tierra llamada Sémele, que significa “Tierra”, mientras que su padre era Zeus, el Padre Celestial.

Dionisos representado como Hombre Verde.
A fin de despertar a Dionisos de su sueño al llegar el solsticio de invierno, las representantes femeninas de la diosa golpeaban ruidosamente ollas y cacharros mientras danzaban a lo largo de su procesión ritual hasta la cima nevada del monte Parnaso. Y tras recibir sus nuevos ropajes en el siguiente equinoccio de primavera, el Hijo Divino se regocijaba en la naturaleza junto con su reflejo y alter-ego, Pan, un nombre que significa “el Todo,” como en “Toda la Naturaleza.”

Como Osiris, Dionisos se convertía en Dios del Mundo, y al igual que su equivalente egipcio, Dionisos era reconocido por haber recorrido el mundo entero mientras enseñaba a sus muchos súbditos el arte de elaborar y beber ritualmente vino.

Un joven Dionisos. 
El vino procedente de la uva era considerado la sangre de la naturaleza, y al ser Dionisos la encarnación de la naturaleza, era también su propia sangre. De este modo dio comienzo el ritual de la sagrada comunión a través del consumo del cuerpo y la sangre del Hijo Divino.



Fuente: www.ancient-origins.es

Arqueólogos Excavan una Sinagoga en la que Pudo Haber Predicado Jesús

La Piedra de Magdala o altar del templo en el que Jesús posiblemente predicó

Un sacerdote católico y varios arqueólogos están excavando en Israel una antigua sinagoga y el lugar que pudo haber sido en el pasado la casa de María Magdalena, a quien se ha dado en llamar el discípulo más amado de Jesús. Según los arqueólogos, Jesús podría haber predicado en este templo, ya que en los Evangelios se dice que predicaba en sinagogas de Galilea y hasta ahora no se ha descubierto ninguna otra sinagoga de su época en la región.

Hace seis años, Juan Solana, sacerdote católico, compró un terreno en la antigua ciudad de Magdala, y se le requirió que llevara a cabo las excavaciones pertinentes obligatorias que exigen las leyes de Israel. Casualmente, acabó descubriendo las ruinas de una sinagoga del siglo I d. C.

“Los historiadores creen que Jesús pudo haber caminado en el pasado por estas calles empedradas,” leemos en este artículo de la CNN que fue publicado en WDAM.com. “Esta pudo ser la casa de uno de los personajes más importantes de la Biblia, María Magdalena. El primer testigo conocido de la Resurrección. 'Este es un lugar sagrado. De eso estoy seguro,' dijo el Padre Juan Solana”

En Smithsonian.com  podemos leer que durante siglos María Magdalena fue “la más obsesivamente reverenciada de todos los santos, esta mujer se convirtió en la encarnación de la devoción cristiana, basada en el arrepentimiento.” En el artículo se dice que es falso casi con toda seguridad que fuese una prostituta arrepentida. San Gregorio Magno en el siglo VI d. C. fue el primero en llamar pecadora a María Magdalena, según el libro Todos los Santos de Robert Ellsberg. En los evangelios de Marcos y Lucas se la identifica como “una mujer de la que habían salido siete demonios.” Elberg escribe que esta afirmación sobre los demonios puede ser interpretada de muy diversas maneras.

En esta pintura de Fra Angelico, María madre de Jesús y María Magdalena están al pie de la cruz, coincidiendo con la versión del Nuevo Testamento.
En el dramático capítulo 20 del Evangelio de Juan, María se encuentra con Jesús después de su resurrección en la mañana del Domingo de Pascua, pero en un principio no le reconoce:

El le preguntó, “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”

Pensando que era el hortelano, le dijo, “Señor, si te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo misma iré a buscarlo.”

Jesús le dijo, “María.”

Se volvió hacia él y gritó en arameo, “Rabboni!” (que significa “Maestro”)

Jesus dijo, “No me toques, que aún no he ascendido al Padre. Mejor ve a ver a mis hermanos y diles, ‘Estoy ascendiendo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.’”

María Magdalena fue a contárselo a los discípulos: “¡He visto al Señor!” Y les comunicó lo que Jesús le había dicho.

Por haber sido María Magdalena la primera en hablar a los Apóstoles de la resurrección de Jesús, ha sido llamada Apóstol de Apóstoles.

Solana compró el terreno en Magdala para construir una casa de retiro cristiana. La sinagoga data del primer siglo después de Cristo. En el Nuevo Testamento podemos leer que Jesús predicaba en sinagogas de Galilea, y esta es la única datada en la época de Jesús que ha sido excavada en toda la región.

La sinagoga está decorada con frescos y sus suelos son de mosaico. Tiene un altar, llamado bimah en hebreo, en su centro. La gente lo llama la piedra de Magdala. En su superficie hay grabada en relieve sobre la piedra una rara Menorah (candelabro de siete brazos).

“No es para mí. Es para los millones de personas que vendrán a ver esto y lo disfrutarán tanto como yo. Tengo la esperanza de que sean capaces de descubrir nuestras raíces comunes,” declaró Solana.

Los baños de purificación de la ciudad de Magdal.
Los arqueólogos afirman que la sinagoga de Magdala es uno de los más importantes descubrimientos realizados en Israel en los últimos 50 años. En ella también han encontrado una jofaina de hace unos 2.000 años en la que Jesús pudo haberse lavado las manos antes de predicar o rezar en la sinagoga.

Marcela Zapata, arqueóloga, describe los baños de purificación, que aún funcionan: “Es el agua más pura de todo Israel. Si hoy pidiera a algunos de los voluntarios sacar toda el agua para fregar el suelo y los escalones, en media hora volvería a brotar de nuevo. Es impresionante.”

El equipo de arqueólogos y asistentes ha hallado también monedas y fragmentos de cerámica, que ya se están restaurando. Zapata explica que todo lo que descubren les habla de la vida cotidiana o de cómo se cocinaba en aquella época, y de los materiales que aquellas gentes utilizaban.


Fuente: www.ancient-origins.es

El mito de la virginidad de María: la polémica historia secreta de la Madre de Dios

“Anunciación” (1489-1490), temple sobre madera de Sandro Botticelli. 

La Virgen María es uno de los símbolos clave del cristianismo, una mujer cuyo culto cambió el mundo. Sin embargo, quizás sea también el personaje bíblico peor comprendido de todos. Según algunos investigadores, la famosa historia de la mujer que jamás tuvo contacto sexual con un hombre y aun así dio a luz surgió a causa de un error cometido al traducir un antiguo texto.

La Virgen María es bien conocida gracias a la Biblia, aunque no existen demasiadas piezas arqueológicas claramente relacionadas con su vida. A lo largo de los siglos, la historia de aquella mujer cuyo nombre real era Miriam cambió el mundo. Su mayor hito, el que la hizo famosa, fue el de dar a luz a un niño llamado Josué que acabó siendo conocido como Jesús. Como Madre de Dios, en la religión cristiana está considerada un símbolo de pureza y humildad.

‘La Virgen y el Niño con el profeta Balaam’ (Public Domain) Este fresco de finales del siglo II d. C. es la imagen más antigua conocida de María y el Niñó Jesús no relacionada con el episodio de la adoración de los Magos.
Diferentes versiones de la leyenda de María

El famoso relato bíblico cuenta que Miriam (María) era una joven, quizás soltera, a quien se apareció un ángel que le comunicó el mensaje de que daría a luz al Hijo de Dios. Sin embargo, el relato que encontramos en el Toledot Yeshu, un antiguo libro judío, nos presenta una versión muy diferente de esta historia.

Los desconocidos autores judíos del Toledot Yeshu afirman que Miriam estaba casada con un hombre llamado Juan, pero conoció a un soldado romano de nombre Tiberio Pantera. Se enamoró de él y traicionó a Juan con el guerrero romano. Cuando Juan descubrió a los amantes ella ya estaba embarazada, y Juan decidió divorciarse de ella.

Tiberio tomó el nombre de José y creó una familia con Miriam y el pequeño Josué (Jesús). El niño se haría famoso por realizar todo tipo de milagros, que habría aprendido de los antiguos maestros. Cuenta la leyenda que algunos de sus poderes eran caminar sobre las aguas y convertir agua en vino, entre otros. Pero la escandalosa historia del triángulo amoroso de María podría explicar por qué alguien sintió que era mejor referirse a ella como “la virgen”.

‘El sueño de José’ (1645), óleo producido por el taller de Rembrandt.
Traducciones que revelan la verdad

El mayor malentendido en el relato de la Virgen María proviene de un error de traducción. Es habitual que las traducciones de los antiguos textos bíblicos estén basadas en otras traducciones anteriores, por lo que el significado que ocultan las palabras originales a menudo es decodificado por especialistas en un lenguaje en concreto. Por otro lado, se realizaron muchas traducciones de esta historia basadas en diccionarios creados por especialistas en latín, un dato clave para comprender el misterio en el que está envuelta en este caso la palabra “virgen”.

La palabra “virgen” procede del latín “virgo”, que significa “doncella” o mujer sexualmente inexperta. En esta palabra están basados los relatos sobre María en los que se la considera una mujer que jamás mantuvo una relación sexual con un hombre.

Sin embargo, históricamente el término “virgen” significaba “por sí misma”, y se refería a las mujeres que no necesitaban un hombre. Sin embargo, esto no implicaba necesariamente que no lo tuvieran. Esta interpretación representa de hecho a una mujer independiente, libre de ataduras económicas, mentalmente fuerte, y no demasiado dependiente de su amante o pareja.

Ilustración de una xilografía del signo del zodíaco Virgo utilizada por Alexander y Samuel Weissenhorn de Ingolstadt.
En épocas más antiguas se creía en ocasiones que las mujeres establecían un fuerte vínculo con su primer hombre, o incluso que podían volverse adictas mentalmente a su primera pareja sexual. De este modo, para evitar este problema, las antiguas sociedades de la región mediterránea (y otras zonas del Próximo Oriente y Persia) decidieron adoptar una costumbre que se convirtió en parte de sus ceremonias religiosas.

En el pasado era habitual que las mujeres de esta región del mundo acudieran a los templos de Ishtar o Afrodita, por ejemplo, a mantener relaciones sexuales con el sacerdote. Nunca podían volver a verse, pero este acto, que parecía aprobado por la diosa del templo, evitaba a las mujeres sentir un apego excesivo por su amante. La visita al templo era habitualmente una sugerencia de la propia familia de la mujer, y no estaba considerada una traición ni un algo escandaloso.

Detalle de una pieza cerámica de la antigua Mesopotamia conocida como “Vaso de Ishtar”, de terracota decorada y procedente de Larsa, principios del II milenio a. C.
Sin embargo, algunos investigadores han sugerido asimismo que la palabra “virgen” quizás designara en ciertas culturas antiguas a mujeres independientes en diferentes campos. Es posible que María fuese también autónoma en otros ámbitos, aunque ni la Biblia ni otros textos nos permiten aclarar este punto.

Un símbolo con múltiples significados

María se convirtió en un símbolo con múltiples significados, incluido el de la famosa Arca de la Alianza. Como explican los especialistas de la web Catholic Bible 101 :

¨El Arca de la Alianza del Antiguo Testamento contenía tres elementos: la Palabra de Dios, bajo la forma de tablillas de piedra (Los 10 Mandamientos), maná (“pan”) del Cielo, y la vara de Aarón, que reverdeció y volvió a la vida (Hebreos 9,4). Del mismo modo, el útero de la Santísima Virgen María albergó a Jesucristo: la Palabra de Dios viva (Juan 1,1), el pan de vida (Juan 6,48) y el monarca con una vara de hierro que también cobró vida (Apocalipsis 12,5). En la Anunciación de María, Gabriel le dijo que el poder del Altísimo la “cubriría con su sombra” (Lucas 1,35). La expresión “cubrir con su sombra” resulta significativa, ya que también fue utilizada para referirse al querubín que “cubrió con su sombra” el propiciatorio del Arca de la Alianza (Hebreos 9,5). El Arca estaba revestida de oro puro (Éxodo 37) y era absolutamente sagrada, lo que guarda paralelismo con la enseñanza católica de que María es también pura y sagrada. De hecho el Arca de la Alianza era tan sagrada que ninguna persona normal podía ni siquiera tocarla. De hecho Uzzá extendió la mano para sujetarla y fue fulminado instantáneamente (2 Samuel 6,7).¨

Moisés y Josué se inclinan ante el Arca de la Alianza en el Tabernáculo (1896-1902), aguada de James Tissot
Estas afirmaciones confirman la idea de que María era considerada como el sagrado recipiente simbólico que trajo a Jesús a la vida. Pero también se convirtió en el principio de una interesante historia. Podría no tener nada que ver con el hecho de que fuese una amante inexperta sexualmente. María podría haber sido llamada virgen por su carisma, energía e iniciativa al apoyar a su hijo. Los antiguos pueblos del Próximo Oriente no veían la virginidad por aquel entonces de la misma forma que, por ejemplo, los romanos.

Virgen María del Altar de Gante, conocido también como “Adoración del Cordero Místico”, óleo sobre tabla de Jan van Eyck.
¿Es María realmente santa?

Con el paso de los siglos, algunos sacerdotes y obispos se han preguntado si los cristianos realmente deberían adorar a María, madre de Jesús. Quizás estaban al tanto del error cometido en las traducciones de los primeros textos cristianos, pero sentían que no podían hacer nada para subsanarlo.

Sin embargo, este hecho no cambia el lugar que ocupa María en la historia. Algunos especialistas sostienen que los relatos bíblicos no deben leerse como si fueran crónicas históricas de hechos auténticos, sino más bien como leyendas simbólicas. Esta idea da pie a más debate aún entre creyentes e investigadores. Pero a pesar de todo, a medida que pasa el tiempo y los nuevos descubrimientos nos revelan más información sobre ella, la vida de María se convierte en un tema cada vez más fascinante.

Virgen María.

Fuente: www.ancient-origins.es

El misterio de los caballeros Templarios: monjes guerreros y guardianes de tesoros ocultos

Ilustración de tres Caballeros Templarios. De izquierda a derecha, hermano-siervo, hermano, y hermano-caballero-sacerdote. Ilustración del Münchener Bilderbogen, 1870.

Los Caballeros Templarios constituían una sociedad secreta cuyo verdadero propósito sigue siendo un misterio a día de hoy, y continúa siendo motivo de intensos debates entre estudiosos e historiadores. Los Templarios dejaron atrás numerosas pruebas de sus acciones, que se han transmitido de generación en generación, ocultas en antiguos manuscritos y descubiertas por arqueólogos y expertos. Su historia resulta fascinante y despierta la curiosidad: ¿fueron enviados a Tierra Santa, más concretamente a Jerusalén, para proteger a los peregrinos cristianos, o en misión secreta con la intención de desenterrar valiosos hallazgos ancestrales y tesoros ocultos bajo los templos y lugares sagrados?

Representación artística de un caballero templario
Los caballeros Templarios eran miembros de una orden militar cristiana fundada en torno a los años 1118-1119 en Jerusalén por el caballero francés Hugo de Payens. Durante casi dos siglos, esta organización fue la orden más poderosa de todo el mundo medieval. Formaron el primer ejército permanente de Europa desde la caída del Imperio Romano, y según las crónicas, en su momento de máximo poder y expansión, alrededor del año 1300, sus miembros eran decenas de miles. En un principio, eran un total de nueve caballeros fundadores quienes componían esta organización. Nueve caballeros que estaban  relacionados entre sí a través de lazos de sangre, o por medio de diversos enlaces matrimoniales. Ser monjes y soldados era una paradoja sin precedentes. En Europa, los orantes nunca habían tomado las armas, y menos aún jurando a la vez los votos de pobreza, obediencia y celibato. Los Caballeros Templarios creían que luchaban por Dios, y que si caían durante la batalla, serían enviados directamente al cielo. Jamás se rendían si no eran superados en número por más de tres a uno.

Balduino II de Jerusalén cede el Templo de Salomón a los caballeros Templarios Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer en presencia del Patriarca de Jerusalén. Ilustración del siglo XIII perteneciente a la crónica “Histoire d´Outre-Mer” del historiador Guillermo de Tiro.
En la actualidad existen en Europa cientos de antiguos emplazamientos templarios repartidos por todo el continente que recuerdan su existencia y modo de vida. A principios del siglo XIV se contaban alrededor de 15.000 propiedades y bienes inmuebles templarios: una inmensa red que se extendía desde Inglaterra hasta Egipto y cuyo centro neurálgico se ubicaba en Francia, corazón del mundo medieval en aquel tiempo. Las historias populares narran que el propósito de la Orden del Temple era proteger a los peregrinos que viajaban a lo largo de la costa del Mediterráneo hasta Jerusalén. Durante la Edad Media, gracias a la protección de los Templarios, los peregrinos occidentales veían garantizada su seguridad a lo largo de ciudades, caminos y montañas. Pero, además de dicha protección, los Templarios también defendían el reino cristiano de Jerusalén y otros lugares sagrados como parte de su deber.

Durante 200 años, se libraron Cruzadas en nombre de Dios, consideradas como un choque entre civilizaciones. Fue entonces cuando nació una encarnizada confrontación, entre el Occidente Cristiano y el Oriente Musulmán, que en muchos aspectos ha perdurado hasta nuestros días. En 1065, Jerusalén fue tomada por los turcos. Fue entonces cuando gentes de toda la cristiandad se animaron a luchar para reconquistar la ciudad. Asimismo, otra de las razones que provocaron la convocatoria de las Cruzadas fue la voluntad de la Iglesia de bloquear cualquier eventual incursión islámica en tierras cristianas. Así, el 27 de noviembre del año 1095, el Papa Urbano II dio un discurso en el que exhortaba a los cristianos a levantarse contra los musulmanes en Tierra Santa. En aquellos momentos, los musulmanes controlaban España y parte de Europa del Este. Miles de cristianos respondieron a su llamada empuñando la espada, pero sólo unos 1.000 llegaron a Jerusalén.

Con los cristianos occidentales unidos a los bizantinos del este y a los cruzados, liderados por Godofredo de Bouillon, se reconquistó Jerusalén en el año 1099, después de cinco semanas de asedio contra los turcos. Con los lugares santos de nuevo en manos cristianas, los occidentales comenzaron a viajar a Jerusalén de forma masiva. En aquellos tiempos, la vida fuera de las murallas de las ciudades era muy peligrosa, y se hizo necesaria la creación de un cuerpo de élite que asegurase la protección de los peregrinos. Fue entonces cuando nacieron los primeros Caballeros Templarios.

El Papa Urbano ll alentando a los cristianos a combatir en la Primera Cruzada. Ilustración perteneciente al libro "Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds" (1841/1852) de Charles Mackay.
Cuando volvieron a casa en el año 1128, tras la Primera Cruzada, los Templarios eran ricos e influyentes, y sólo se sometían a la autoridad del Papa. No pagaban impuestos y se les permitía cruzar, libremente, las fronteras de los países europeos. Desde 1150 en adelante, custodiaban el camino hasta Jerusalén, habiendo ideado un sistema que permitía a los peregrinos viajar sin dinero ni objetos de valor, lo que les protegía de ladrones y asaltantes. Los Templarios entraron también en el negocio de la banca, y establecieron sedes en toda Europa, convertidos en depositarios de inmensas riquezas. Los servicios financieros que ofrecían los Templarios se convirtieron en modelo del sistema bancario actual, con transferencias monetarias, planes de pensiones y cheques de viajes. Tal riqueza los convirtió en los más destacados banqueros de su época, así como en la primera corporación multinacional occidental. Su actividad más controvertida consistía en la emisión de generosos préstamos. Tanto príncipes como plebeyos, se convirtieron en “clientes” de la “banca templaria”, hasta tal punto que numerosos estados eran deudores de los Caballeros del Temple. La iglesia, contraria a la usura hasta ese momento, hizo la vista gorda.

Monedas de oro de los cruzados del reino de Jerusalén. Dinares de estilo europeo expuestos en el Museo Británico de Londres, Inglaterra.
El 4 de julio del año 1187 los cristianos fueron diezmados en la batalla de Hattin. Fue el peor desastre militar en Tierra Santa, y una de las peores derrotas para el cristianismo. Los Templarios fueron pasados a cuchillo por los conquistadores musulmanes, que volvieron a ocupar la ciudad de Jerusalén. Con esta nueva caída de Tierra Santa en manos del Islam, la Orden Templaria perdió su propósito fundacional y se convirtió en un banco para deudores infelices. Con el fracaso de las Cruzadas y los cierres posteriores de los pasos y caminos hacia Tierra Santa, los Caballeros Templarios ya no tenían motivos para continuar existiendo. Se habían transformado en un ejército permanentemente itinerante por Europa, que no respondía a nadie y sin batallas en las que luchar. Fue entonces cuando todas las miradas cayeron sobre ellos, debido a la riqueza y el poder político que poseían, y empezaron a ser vistos como una gran amenaza para los poderosos de su tiempo.

Durante el siglo XIV, el Temple comenzó su decadencia. En 1302, el rey de Francia Felipe IV entró en conflicto con el Papa. Con una gran necesidad pecuniaria debido a sus numerosos enfrentamientos bélicos, inició una feroz campaña, hábilmente dirigida, para suprimir a los Templarios, hacerse con sus riquezas y, al mismo tiempo, dar un toque de atención al Papado.

El viernes 13 de octubre del año 1307, todos los Caballeros Templarios de Francia fueron apresados por agentes del rey Felipe. El monarca ordenó que cualquiera de ellos residente en el país fuera encarcelado. Fueron torturados hasta confesar herejía, homosexualidad y/o negocios deshonestos. Fueron acusados ​​de delitos capitales y perdieron sus propiedades. Muchas de sus confesiones carecían de sentido y se debieron a las torturas sufridas, pero después de obtenerlas, el papa Clemente V comunicó en el año 1312 a los soberanos cristianos que despojaba de todos sus poderes a los Caballeros Templarios. Desde entonces, la Orden del Temple pasó a la clandestinidad y sus movimientos han sido un misterio.

Ejecución de caballeros Templarios ante Felipe el Hermoso. Ilustración del manuscrito de Boccaccio ‘Des cas des nobles hommes et femmes’.
Conspiración

Tras el edicto de Clemente en 1312, los Templarios prácticamente desaparecieron de las páginas de la historia. Disponemos de poca información acerca de lo que les sucedió a los cientos, posiblemente miles de Templarios que no fueron detenidos. Según algunos documentos, su gran flota de barcos desapareció, y es posible que huyeran a Escocia, importante bastión templario en su momento. También podrían haberse dirigido a Suiza o haberse ocultado en los Alpes del sur de Francia (su interminable cadena de montañas habría sido un escondite perfecto para sus tesoros). Sí se les puede seguir la pista a algunos de los supervivientes de la Orden del Temple, ya que en algunos casos la orden simplemente cambió de nombre, convirtiéndose por ejemplo en los Caballeros de Cristo en Portugal.

Pero de todos los misterios que rodean a los Caballeros Templarios, uno de los más desconcertantes sigue siendo el de su estancia en Jerusalén. Los Templarios literalmente desaparecieron durante nueve años, y lo que hicieron allí en todo este tiempo continúa siendo un enigma a día de hoy. Se trataba de nueve monjes de mediana edad que difícilmente podrían haber protegido a los viajeros que entraban y salían de Jerusalén. Tampoco parece existir documento alguno que nos hable de peregrinos custodiados por los Templarios en este tiempo.

En 1867 una pista salió a la luz cuando un equipo arqueológico británico empezó excavar bajo el Monte del Templo de Jerusalén. Allí descubrieron túneles excavados verticalmente desde una mezquita hasta una profundidad de unos veinticinco metros, para a continuación extenderse horizontalmente bajo la cúpula del templo del rey Salomón. Se encontraron diversas armas templarias en estos túneles, prueba de que habían sido utilizados por ellos. Según la teoría comúnmente aceptada, los Caballeros Templarios estaban excavando bajo el Templo en busca del tesoro que habrían ocultado allí los judíos al destruir los romanos el Templo en el año 70 d. C. Otras hipótesis sugieren que los Templarios custodiaban el Santo Grial y habían descubierto en Jerusalén grandes tesoros. El Templo de Salomón albergó en el pasado el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos. Existen escritos masónicos de principios del siglo XIX que citan los documentos que supuestamente vinculan a los Templarios con el Arca de la Alianza y el tesoro enterrado bajo el Templo de Salomón. Pero independientemente de cuál de las teorías sea la correcta, lo cierto es que cuando los primeros Caballeros Templarios regresaron a Europa, eran más ricos, poderosos e influyentes de lo que habían sido jamás.


Fuente: www.ancient-origins.es

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